25 años han pasado desde aquel legendario congreso realizado en Vitoria-Gasteiz que, bajo el título de “Centros Cívicos y Servicios de Proximidad”, fue el embrión de la Red Kaleidos.
Para conmemorar esta efeméride hemos elaborado un libro junto a Ediciones TREA que quiere ser una Declaración de Intenciones, un Manifiesto que quiere articular, y liderar, el propósito/misión de los Equipamientos de Proximidad -en sus diferentes formas y expresiones- en los próximos años. Su nombre es ‘Políticas de proximidad, sostenibilidad y administración local’, y queremos presentarlo en el Congreso que haremos el 12 y 13 de noviembre en Getafe.

En el año 2.000, se acotó a qué nos referíamos cuando hablábamos de Equipamiento de Proximidad y decíamos:
Se entiende por “equipamientos de proximidad” aquellos edificios o sitios con cierto grado de polivalencia que, teniendo titularidad pública municipal y, por lo general, un ámbito de influencia limitado dentro del territorio de un municipio, prestan servicios, con cierto nivel de integración, de carácter educativo, cultural social, de atención al ciudadano, deportivo o de participación ciudadana, con independencia de su modelo organizativo.
Una definición que buscaba un mínimo común denominador que permitiera definir exactamente cuál es el objeto de nuestro trabajo. Pero quizás lo más valioso de esta definición fue la capacidad para pactar y alcanzar consenso, la visión para comprender que el trabajo en red entre entidades locales de muy diferente coyuntura, trayectoria, visión y color político, significaba trabajar con generosidad desde la transferencia de conocimiento y experiencia.
Además, se pensaba que la multiplicidad de miradas tenía que ver con la geografía, pero también con la organización. Kaleidos.red, desde el principio, tenía claro que era tan importante la visión técnica como la política y que, además, se necesitaba incorporar experticia y, por supuesto, contrastar con la ciudanía. Este fue, y es, el “método Kaleidos” que nos ha traído hasta aquí:
- La detección de necesidades compartidas y análisis de/en entornos concretos para enfocar líneas de trabajo.
- La incorporación de responsabilidad técnica y política que, desde la experiencia del día a día y la visión estratégica, establecieran cómo los trabajos debían/podían servir para mejorar nuestras administraciones.
- La incorporación de expertos y expertas, externos, especialistas en cada una de las materias que se abordaran.
- Procesos de construcción compartida donde la palabra “proceso” adquiría tanta importancia como el resultado.
- Generación, a partir de análisis teóricos, de herramientas de gestión local que se llevaban a la práctica, se testaran y, en la medida de lo posible, se transfiriesen.
- Contraste con la realidad: acción-reflexión-acción.
De los equipamientos a los servicios y las políticas de proximidad
Es cierto que el origen de Kaleidos.red se sitúa en los Equipamientos y nos pusimos manos a la obra para, en dos intensísimos años, culminar cuatro proyectos que fueron la piedra angular de una serie que denominamos Proximidad en el ámbito local y que nos ha traído hasta aquí:
- Estudio de Situación de los Equipamientos de Proximidad, un inventario que pretendía inventariar, caracterizar y localizar todo aquello que encajaba en la definición de Equipamiento de Proximidad que habíamos acuñado.
- Plan Guía para la planificación territorial y construcción, directrices para aconsejar cómo el continente debía estar al servicio de un contenido orientado a las personas y al territorio en que se inscribía.
- Plan Estratégico y de Participación, donde se establecía la necesidad, fórmulas, métodos, acciones y estrategias para que la ciudadanía fuese el eje vehiculador de la vida y actividad de los equipamientos.
- Gestión de Calidad, referido a los diferentes modelos de organización de los Equipamientos y cómo adecuarlos a su entorno, con un sistema de calidad propio y caracterizando el sistema de perfiles profesionales aconsejados.
Estos trabajos, cocreados y presentados en el Primer Congreso que hicimos (Gijón, 2003), supusieron una referencia y las coordenadas científicas y sociales de los Equipamientos de Proximidad en España. Pero también supusieron que tomáramos consciencia internamente que nuestro foco debería ir mucho más allá de los equipamientos: nuestro paisaje era, y es, la “Proximidad”.
Teníamos claro que la Proximidad implicaba otra manera de gobierno pero, sobre todo, implicaba otra forma de relación entre la Administración más próxima, la local, y la ciudadanía. Y apareció, de manera muy natural, el término de “Administración Relacional” en el que nos sentíamos tan cómodos. Y también aparecía otra forma de relación entre Administraciones en busca de lo que se fue acuñando como “Gobernanza multinivel”.
Esa nueva forma de relación pasaba por implicar a la ciudadanía en la vida pública. No de manera anecdótica o puntual sino de manera sistemática y madura. Y para ello se entendía que los Equipamientos y Servicios de Proximidad podían ser auténticas Escuelas de Ciudadanía: espacios efervescentes y dinámicos que -a modo de ágora o plaza del pueblo- fuesen el hilo conductor de un barrio o distrito y que -articulados con otros equipamientos y servicios- fuesen los catalizadores del capital social de un territorio. Nada más; nada menos.
El equipamiento de proximidad que queremos defender
Hoy queremos defender y presentar -situarnos como referencia y punta de lanza, quién más legitimado y mejor posicionado que Kaleidos.red– qué entender por Equipamiento de Proximidad 2030 y todas las implicaciones que conlleva:
Infraestructuras sociales de titularidad pública. Espacios de relación enmarcados en los Servicios y Políticas de Proximidad a la ciudadanía y caracterizados por ser inclusivos, accesibles, diversos y seguros. Ofrecen servicios públicos, con cierto nivel de integración, de carácter educativo, cultural, social, deportivo, informativo y/o de gestión, canalizando y potenciando la participación e implicación ciudadana. Constituyen ecosistemas en diálogo constante con la realidad de su entorno contribuyendo a la mejora de la calidad de vida, al fortalecimiento sociocomunitario, a la equidad y a la innovación, alineándose con la visión de un territorio que asume sus retos con los ODS como referencia.
Una apuesta y propuesta que, 25 años después, no tiene tanto que ver con su caracterización (edificios o sitios…) sino con su propósito: infraestructuras sociales. Ya no hablamos de su polivalencia, física, sino de sus características como inclusivos, diversos, accesibles y seguros. Los seguimos percibiendo claramente integrados y de titularidad pública pero la participación ciudadana ya no es un servicio más que se da en su interior; los equipamientos deben ser herramientas para canalizar, potenciar y activar la implicación ciudadana en la vida pública. Y añadimos una parte capital: dialogan con su entorno, mejoran a la calidad de vida, son pivotes de fortalecimiento e innovación social y se alinean con los retos de su entorno en clave de sostenibilidad.
En Kaleidos.red queremos impulsar, defender y liderar a unos Equipamientos de Proximidad como Infraestructuras Sociales al servicio del fortalecimiento sociocomunitario. Y presentamos en este libro nuestro Manifiesto articulado en cuatro bloques:
- Transitar a un nuevo paradigma: Propósito, Organización, Perfiles.
- Método para la evaluación y la activación de los equipamientos de proximidad como factor de desarrollo humano y democrático.
- Método para valorar la sostenibilidad (medioambiental, social, económica y cultural) de los equipamientos de proximidad.
- Equipamientos de proximidad como Laboratorios Abiertos para la Innovación Social.
La necesidad de transitar a nuevos modelos organizativos
Somos conscientes, y de esto va la segunda parte de este libro, de que el propósito que nos marcamos para nuestras administraciones – hacerlas más próximas y sostenibles- tiene que ver con transitar a otros modelos organizativos.
Y nótese que no hablamos de transformar ni de cambiar; la idea que nos interesa es transitar. Somos conscientes, trabajamos en él, de las bondades y limitaciones de nuestro sistema administrativo. Lo que aquí se propone es, primero, poner en valor lo que ya existe para a partir de ahí reenfocarlo a un modelo organizativo cuyo leit motiv sea el propósito y la misión. Las estructuras, procedimientos y normas tienen que estar al servicio de la comunidad (interna y externa) teniendo la suficiente capacidad de adaptación para adecuarse a las diferentes circunstancias que en nuestras sociedades acontecen.
Por eso, avanzar hacia una Administración orientada por propósitos no significa eliminar controles ni renunciar a la rendición de cuentas. Significa reordenar medios y fines, reducir ineficiencias, superar compartimentaciones, y trabajar con mayor coordinación y sentido. Significa también abrir espacios para redefinir colectivamente los problemas, en los que integrar a la ciudadanía y las organizaciones sociales, y diseñar políticas que respondan realmente a lo que queremos conseguir.
Este planteamiento permite, además, abordar debates clave para la acción pública contemporánea. Por ejemplo, ¿cómo equilibrar la necesidad de medir resultados —especialmente cuando se trata de impactos complejos y a largo plazo— con la necesidad de mantener alta la motivación de los equipos? ¿Cómo evitar que la exigencia de rendición de cuentas acabe restando tiempo y energía a la misión principal del servicio público?
En Kaleidos no hemos sido, en absoluto, ajenos a nuestro entorno; al contrario, hemos ido adaptando nuestro método y nuestro foco a lo que el contexto social, político y económico nos iba demandando. Y las preguntas en muchos casos siguen siendo las mismas para nuestras administraciones locales: cómo dotarnos de organizaciones más integradas y transversales; capaces de trabajar de manera más colaborativa hacia dentro y hacia afuera; entre áreas y departamentos, con otros actores, con otras administraciones pero, en especial, con la ciudadanía. Pero hoy son preguntas que se dimensionan en otros contextos y circunstancias y que, inevitablemente, necesitan otro foco y mirada.
Nuestra labor sigue siendo dar respuestas adecuadas, sostenibles y prácticas como Red de entidades locales. Unas respuestas que, desde nuestra Kaleidoscópica mirada, tienen que ver tanto con la brújula como con el reloj.